Hoy me despido con tristeza de un amigo de más de 30 años, un periodista originario de Tuxpan, Veracruz, con quien la vida me permitió compartir una amistad que el tiempo y la distancia nunca borraron.
Aunque últimamente nos veíamos poco, cada encuentro estaba lleno de alegría, humor y ese gusto sincero de volver a saludarnos.
Gracias, Bernardo, por tu amistad, por las sonrisas compartidas y por tantos años de afecto. Hoy tu ausencia duele, pero tu recuerdo permanecerá vivo en quienes tuvimos el privilegio de conocerte.
La amistad verdadera no termina con la ausencia; se queda para siempre en el corazón.
Descansa en paz, querido amigo. Gracias por haber sido parte de mi vida.












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